Cine Filmmaking

Invertí 40 mil dólares en mi película y me arruiné. Consejos para que no te pase lo mismo

“Si buscas la perfección, jamás estarás satisfecho”.
–  Tolstói 

 

Hola, soy Teo. También soy cineasta.  Quizás el título de este artículo sea bastante pesimista y en cierto sentido lo es.  La realidad es que sí, gasté 40 mil dólares en mi primer largometraje  “Nunca jures por la luna” y no recuperé del todo la inversión… y la verdad es que lo volvería a hacer; pero quizás lo haría de una manera distinta.

Solemos escuchar muchos casos de éxito de cineastas que con mucho menos dinero que ese lograron hacer películas que resultaron pioneras y despegaron sus carreras. La realidad es que a mí no me fue tan mal con el film, tuve selección en varios festivales internacionales, me dieron un premio ( que de vez en cuando desempolvo), llegó a proyectarse en salas de cine y me ha servido como carta de presentación para poder comenzar una carrera y abrirme paso en el medio.  La película la hice hace 4 años y aún me sigue dando rentas.

Y ahora me dirás que por qué no he hecho otra película… Muy sencillo: Realmente no siento que tenga una historia entre manos que quiera contar o que merezca ser contada (por ahora).  Tenía mi segundo largometraje en desarrollo: una película basada en una obra teatral italiana. Tenía el guión, presupuesto e incluso llegué a ir a localizar a Venecia y conseguir los permisos para grabar… el problema es que los familiares del difunto autor, actuales dueños de los derechos de autor, no estaban interesados en venderlos. Y todo al carajo ¿Qué le vamos a hacer?

Ahora, si tú estás pensando en que quieres hacer una película, ya sea con presupuesto o no. Aquí te doy mis consejos personales para que te salga lo mejor posible:

1. Trabaja tu guión

Al comenzar solemos creer que nuestro guión es perfecto. Probablemente no lo es.  Lo que aconsejo es que ese guión, una vez que lo tengas registrado, se lo des a leer a gente. Amigos tuyos, desconocidos, intelectuales, gente a la que dudes de su inteligencia. Obtén el mayor feedback posible.  Debes tener en cuenta que estás creando un producto y a diferencia de los grandes estudios, va a ser más difícil que puedas afrontar otros 4 meses de producción si los primeros visionados no obtienen el feedback que deseas.

Los cineastas pecamos de tener mucho Ego, es normal y es sano. Al final somos artistas.   Sin embargo, si puedes ver cómo se siente la gente con tu historia; cuáles son los puntos fuertes y débiles; trabajar en la estructura para que cada escena importe,  podrás ahorrarte mucho sufrimiento cuando tu película esté terminada.

2. Crea tu familia en el set

Por suerte, puedes elegir tu familia en el set. Yo conocía a la mayoría de las personas con las que iba a trabajar desde el principio; el resto encajó rápidamente. Esa fue la clave, especialmente en un proyecto tan íntimo. ”

Como la mayoría de las familias, tu crew tendrá muchas debilidades y será tu deber identificar cuáles son y cómo solucionarlas. Parte de la tensión más palpable se produce cuando los miembros del equipo se esfuerzan por imponer su visión frente a la de otros e incluso la tuya. Aquí es cuando debes imponerte como director ante aquellas ideas que consideras que no son rentables para tu proyecto y escuchar e identificar aquellas propuestas que puedan enriquecerlo.  Esto me lleva al siguiente punto.

3. Como director, debes ser directo

Algo que yo suelo hacer y que disfrutó  es dirigir a mi equipo y a mis actores como un grupo y no individualmente. Sincronizar a tu reparto como un conjunto (en lugar de apartarlos para discusiones individuales) siempre es una elección creativa deliberada.  Puede resultar violento discutir con un técnico o llamarle la atención a un actor en mitad del rodaje delante de todos, pero realmente considero que esas riñas al final enriquecen y nos hacen trabajar como una unidad con cada día que pasa de rodaje.  Además todos son conscientes de tu visión como director y lo que buscas y no te tienes que estar repitiéndote todo el tiempo.

La confianza era mutua. Como director soy muy crudo y directo con mis compañeros actores o mis técnicos. Puedo decirles: ‘No, no me gusta eso’. O ‘No seas tan teatral, no pienses tanto en eso, vive tus líneas’.  Los actores y técnicos a veces son caprichosos. Si no quieren hacer algo, te dirán que sí  y lo postergarán. Si alguien intenta realizar demasiados cambios en tu guión, no cambies el guión, cámbialo a él. Una vez que el actor o técnico correcto finalmente entre por la puerta, lo sabrás.

4. No dudes de lo que pienses

Las lecciones más importantes que he aprendido en mi carrera como cineasta han sido las psicológicas. Es un equilibrio entre creer en tus ideas, defender lo que quieres hacer artísticamente y no exigir demasiado. Tienes que ser decisivo. En lugar de pensar que tu obra de arte se está arruinando, debes aceptar los problemas, aceptar los desafíos. Esto hará que el proyecto final sea mejor .

Todavía estoy aprendiendo y todos los demás también lo están. No pienses que todos los demás tienen mucha más experiencia que tú, o que son mucho más sabios. No te disculpes.

No tengas miedo de ser banal. Confía en lo que TÚ quieres hacer.

La realidad es que no se trata del presupuesto. Se trata de la preparación. Y el que no arriesga no gana.

Sígueme en instagram: @teofilmmaker

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